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Yo También Escribo: Natalia Porcel de Peralta
Por Samanta
Santisi
samanta@foro-virtual.com.ar
Podemos considerar a Natalia Porcel de Peralta como una gran
artista, pues en ella conviven las artes. Es una fantástica
escritora, fotógrafa, amante de la música, el teatro, el cine, y
todo tipo de arte que le brinde placer e inspiración.
¿Dé dónde
decís venir?
Principalmente vengo de un lugar llamado Soledad. Mi nombre
completo es Natalia Soledad; traducido del latín Natalia
significa ‘del nacimiento’ y Soledad significa ‘la que está
sola’. Si juntamos estas dos palabras: ‘la que está sola del
nacimiento’. Evidentemente mis padres no se pusieron a analizar
bien mis nombres, pero desde que tengo uso de razón siempre
estuve por ese lugar llamado Soledad (siempre lo vi como un
lugar, un estado espiritual bastante importante)
Probablemente también diría que vengo de varios lapsos de
sufrimiento profundo, y agradezco venir de allí, gracias a mi
estadía por ese lugar aprendí a tropezarme menos ahora en mi
camino.
Y el tercer lugar de donde vengo es el de mi extraño (y jamás
comprendido) autismo infantil. Sólo sé que en mi infancia no
estuve acá, viví en un mundo paralelo del cual no recuerdo
mucho, y que realmente puedo llamarlo lugar (desconocido) porque
acá no estaba.
¿A dónde vas?
Ante todo voy hacia el Superhombre, hacia ese complaciente
objetivo que mi bien estimado Nietzsche me supo marcar.
También voy hacia la Revelación, siempre fui muy solitaria y
callada, y tengo demasiadas cosas para revelarles a los demás
mediante mi escritura, muchísimas cosas que los seres que me
rodean ignoran. Ese lugar llamado Revelación es muy bello,
porque todo lo que uno revela hacia los demás, mágicamente se
transforma también en una revelación para uno mismo. A los seres
que vivirán en este lugar (cuando el tiempo sea oportuno) los
llamaré ‘los iluminados’.
¿Qué edad decís
tener?
Tengo 23 años, 7 meses y 3 semanas en este momento, es la edad
de mi cuerpo en este mundo.
Una inspiración:
Muchas: El pasado que está en constante catarsis. La vida. La
muerte. El dolor. La rabia (hacia personas y/o instituciones).
La oscuridad en todos sus sentidos. La naturaleza. El arte de
los otros en cuanto a como toca mi espíritu. Las
transformaciones de mi ser.
Un escritor:
Tengo varios amores: Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe, Emile
Ciorán, el Marqués de Sade, Charles Baudelaire y Arthur Rimabaud.
Un libro:
Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche
¿Cuál es el
término para describir el tipo de literatura que hacés?
Podría decirse que soy un poco decadentista y otro poco
nihilista. Soy trágica, creo que tengo una dramaturga interior
que pega gritos constantemente. A la vez soy una realista
incurable, estoy en constante uso de la lógica y la razón. Por
momentos, cuando el ego se me sube, creo que soy filósofa. Luego
bajo y mi literatura se transforma en el grito de una atea
rabiosa. Soy probablemente una poeta que filosofa, o una
filósofa poeta. No creo que mi literatura tenga una definición
exacta, ¿debería tenerla? Sólo soy una escritora que engancha en
las hojas las palabras que se desprenden de su alma.
¿Qué te motivó a
escribir?
Una sola cosa: la desesperante necesidad de descargar el
sufrimiento.
4 Poemas elegidos
por Natalia:
Sensación
Un odio mortal corre por mis venas, ansiando pronto escapar por
una frágil muñeca. Pero la muñeca parece muy fuerte, la piel es
un muro donde están refugiados los órganos. Nada se ve claro,
dos ventanas de cristal se encuentran constantemente empañadas,
entonces el mundo tiene fronteras más cercanas. El odio mortal
fluye con más fuerza, agitando mi corazón, sudando mi frente
aunque fuera de mí hace frío. Mi cuerpo se convulsiona, mi
psicótico espíritu padece una epiléptica sensación.
Ruido
Encerrada en mi caja de cemento
veo pasar lentas las horas.
El mundo y la vida me sofocan,
se me confunden las voces,
las ajenas y las internas.
Necesito pensar en silencio,
¿podrían dejar de hacer ruido?
Trato de descansar
pero las luces perforan mis ojos,
¿podrían apagarlas?
Converso con mis miedos
y conozco su belleza.
Otra vez las voces, las luces,
hoy mis ojos están secos.
Se esconde el perdón,
todo huele a penitencia.
La condena de los sonidos,
nadie puede escaparles.
No existe el silencio,
el corazón no se detiene,
mis oídos van a estallar.
Sabor Prohibido
Imágenes borrosas
de un sueño perdido,
pero quedan vestigios
del sabor prohibido.
Rechinar de cadenas,
viento de un azote,
violencia inmanejable,
resultado post mortem.
Despierto mi cuerpo
se llena de ansias,
anhela realidades,
un sueño no alcanza.
Mas la mente, enferma,
ve sangrar las paredes,
el inconsciente, psicótico,
controlarse no puede.
Para encontrar alivio
debo dormirme otra vez,
por mis sueños se pasea
el fantasma del Marqués.
Lacromas
Conmoción,
un fin para cada ciclo,
y un ciclo para cada fin
Ojos que se pegan
a los vidrios del pasado,
se confrontan en el tiempo,
se adhieren a sustancias.
Granizo espiritual,
humedad funesta,
degradación inconsciente.
Carnívoros recuerdos
se adhieren a la mente,
enredadera del alma
que trepa y consume.
El cuerpo sedentario...
Exhausta la mente
en constante ejercitación...
Transpiración interna,
agitación escondida
tras cortinas de piel.
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